Los Ministros de la Corte Suprema sortearon el Juicio Político

 

Con la abierta colaboración de quienes en su oportunidad fueron denunciantes, hace algunos días, mediante maniobra de bajo perfil y pasando casi desapercibido, los Ministros de la Corte Suprema de Justicia obtuvieron de la Cámara de Diputados el rechazo de los pedidos de someterlos a Juicio Político.-

 

En clara demostración de que los tiempos se han acelerado para que los contratantes cumplan satisfactoriamente sus compromisos políticos, luego de la anulación de la condena impuesta a Oviedo, fue retirada la Espada de Damocles que pendía sobre la cabeza de alguno de los integrantes del más alto Tribunal de la República, que precisamente en su desempeño anterior al vergonzante fallo, habían mantenido de modo constante y uniforme el rechazo a cualquier pretensión revisionista de la defensa de aquel.-

 

Otro capítulo del acuerdo político se cerraba, provocando un mayor deterioro del sistema republicano que la Constitución Nacional ha procurado instalar desde su promulgación. No por lo sólido o endeble  de los argumentos jurídicos y políticos que se invocaban en las denuncias presentadas contra los Ministros de la Corte, sino porque la decisión adoptada para su rechazo esta marcada por la contraprestación debida por un sector, a cambio de una decisión dictada en el sentido y en el momento impuestos por la agenda política extra-judicial.-

 

Liberarlo a Oviedo de su condena, no era suficiente, ello no podía ocurrir en cualquier momento para que surta los efectos políticos propuestos. Si se registraba después de la fecha límite establecida por el calendario electoral, no surtiría los efectos de fragmentar aún más a la oposición, y con ello abonar la posibilidad de que el candidato oficial en las próximas elecciones tenga chances de éxito.-

 

Por ello, con precisión similar a la de un reloj suizo, la Corte Suprema emitió su decisión pocas horas antes del limite temporal establecidos, para obsequiar a la ciudadanía la candidatura presidencial del hasta ese entonces reo condenado por insubordinación.-

 

Como nunca, los Ministros de la Corte omitieron los plazos establecidos en el Código Procesal Penal para apurar el resultado, y cumplieron el guión que los políticos le habían impuesto.-

 

Y con ello rompieron el principio universal de igualdad, equilibrio, independencia e interdependencia de los Poderes del Estado, que consagra la letra del Art. 3 de la Constitución Nacional y lo ratifica el Art. 248 que garantiza su independencia.-

 

Este y todos los demás actos que jalonan la historia reciente de la actuaciones del Poder Judicial Paraguayo, recibieron el fuerte respaldo del Poder Ejecutivo y los principales exponentes del sector oficial y oficialista del Gobierno, al punto que el Presidente de la República llegó a afirmar, respecto al caso más emblemático que toco atender a los Ministros, que la investigación del homicidio del Profesor Luis María Argaña y el castigo de sus responsables no había tenido éxito debido a la escasa preparación académica de los Abogados contratados por su familia, para intervenir en la referida causa judicial.-

 

Lo que no dijo el Presidente de la República es que el delito de homicidio, sea del Prof. Argaña o de cualquiera otro ciudadano es delito de acción pública, y como tal, corresponde al Ministerio Público su investigación y persecución. Por lo menos así lo señala la Constitución Nacional.-

 

La omisión del Mandatario tenía un claro propósito de desacreditar lo hasta entonces actuado y poner en entredicho el esfuerzo de los familiares de la víctima, aprovechando tal vez, que en medio del feroz golpe asestado, nadie atinaría a señalarle que la Justicia estaba encarnada desde hace más de tres años, por Magistrados que fueron designados mediante procedimiento del que el mismo ha participado. Más aún, que el Ministerio Público es ejercido por su proclamado amigo.-

 

Cualquier estudiante de Derecho sabe, sin necesidad de esfuerzo intelectual, que la familia de la víctima no es titular a de la acción penal, lo es el Ministerio Público, y aquella puede inclusive no participar del procedimiento, sin que ello represente una obstáculo alguno para el conocimiento de la verdad y la imposición de castigos.-

 

Del mismo modo, cualquier ciudadano sabe, que Luis María Argaña no era cualquier persona al momento de su homicidio, era el Vicepresidente de la República del Paraguay, y lo menos que en ese caso podríamos esperar era que el Estado asuma con responsabilidad y seriedad la investigación y el castigo de los autores de la muerte de uno de sus más encumbrados funcionarios.-

 

Señor Presidente: No fracasó el querellante particular. Naufragó el Ministerio Público, en uno de los casos más importantes que registra la reciente historia, y lo hizo bajo su Gobierno, de la forma más catastrófica y vergonzosa posible.-

 

Ni los jóvenes muertos y heridos del Marzo Paraguayo, ni el Profesor Luis María Argaña podrán tener paz en su tumba, si desde el más allá vieran la forma alevosa en que se pervirtieron las instituciones en la tramitación de las causas judiciales que pretendían encontrar a los responsables de los hechos e imponerles castigo.-

 

Lo señalado por el Presidente de la República para respaldar las decisiones políticas que se materializaron mediante resoluciones judiciales mencionadas, solo es aplicable a querellas de vecinos o disputas de menor monta, pero jamás a los casos que involucran la muerte de personas y mucho menos si ellas son el Vicepresidente de la República y un número importante de jóvenes que entregaron su vida y su integridad física por defender al Congreso de la Nación, como elemento indispensable del sistema de vida republicano, haciendo uso del legítimo derecho a manifestarse en las plazas adyacentes a esa Institución, cuando ella se encontraba desarrollando una de sus más delicadas funciones, juzgando la responsabilidad política del entonces Presidente de la República.-

 

Los familiares de las victimas, en cualquier país del mundo que proteja la vida y la integridad de sus habitantes no necesitan de abogados particulares ni querellantes de lustre para defender el derecho a la vida, para eso basta el Estado. En el nuestro, lamentablemente, no bastan los abogados, hacen falta los acuerdos y las conveniencias de sus Gobernantes, y si no se cuenta con ellos, dicho está, no habrá Justicia.-

 

Los acuerdos y conveniencias políticas del momento, antes de buscar la protección a las víctimas, las abandonó a su suerte, y en medio de todo ello los Ministros de la Corte Suprema de Justicia sortearon el Juicio Político. Pero de lo que seguro estoy no se salvarán, es del juicio de la historia.-

 

jorge ruben vasconsellos

abogado